Cuántas veces te ha pasado: entras en un restaurante con la fórmula All You Can Eat, tienes grandes expectativas, pero acabas saliendo decepcionado e hinchado. La razón es siempre la misma: te llenan la mesa de entremeses fritos, pan y pan plano para saciarte enseguida, de modo que cuando llegas a los platos principales ya no tienes hambre. O te obligan a seguir un «camino» obligatorio que no te deja salida.
Pues olvídese de todo eso.
Hay un lugar en Roma que ha decidido rebelarse contra esta lógica comercial, poniendo en el centro tu libertad y, sobre todo, la verdadera tradición romana. Imagínese sentarse y poder decirle al camarero: «Vamos a saltarnos los entremeses, tráigame enseguida la Carbonara y después el Petto di vitella alla fornara». Sí, aquí puedes hacerlo.
No sólo decides el orden de los platos, sino que encuentras platos que otros restaurantes AYCE nunca sirven. Y cuando hayas terminado tu primera ronda, si puedes, puedes volver a empezar.
Hablamos deOsteria Lecri, un lugar que en sus locales de Garbatella y Monteverde está reescribiendo las reglas de la restauración capitolina con una fórmula de 24,90 euros que parece casi un error de precio para la calidad que ofrece.
Libertad absoluta: porque aquí la estrategia del «relleno» no existe

Lo primero que se nota al sentarse en Osteria Lecri es la ausencia de ‘trucos’. No hay un triste buffet con comida tibia expuesta al aire. Todo se prepara exprés desde la cocina.
Pero la verdadera revolución es el enfoque hacia el cliente: no quieren saciarte con lo barato para ahorrarse lo caro.
El menú es una declaración de amor a la cocina más auténtica de Roma. Mientras que en otros sitios te ofrecen las tres pastas de siempre (que aquí son excelentes de todas formas, sobre todo la Carbonara), aquí el reto está en los platos principales.
¿Ha probado alguna vez la Pajata en un «all you can eat»? ¿O la Trippa alla Romana con la salsa que llama a la scarpetta? ¿Y los fagioli con le cotiche? Aquí están.
Y luego está él, el Petto di vitella alla fornara: un plato de escasa tradición, muy difícil de encontrar en otros restaurantes de este tipo porque requiere una cocción lenta y experta. Aquí lo sirven ligeramente seco, como manda la tradición, pero con un sabor excepcional que explota en la boca.
Y si eres amante del «quinto cuarto», prepárate: la coratella está bien cocinada, y la Coda alla Vaccinara es tan tierna que la carne se desprende del hueso con sólo mirarla.
Lo mejor es que puedes pedir tan sólo media ración para probarlo todo, o hacer un bis de tu plato favorito.
Nadie te juzgará, al contrario: el objetivo es que salgas de la mesa contento (y definitivamente lleno).
Más allá de la carne: lo que no te esperas
No piense que éste es un lugar sólo para carnívoros empedernidos. La cocina romana también puede sorprender con pescado y verduras, y Osteria Lecri lo demuestra con orgullo. Entre un bocado de cochinillo (crujiente por fuera, suave por dentro) y una saltimbocca, puede recurrir a inesperados platos de marisco.
El risotto con gambas cocidas y crudas es un plato que se esperaría en un restaurante gourmet, no en una osteria rústica. ¿Y qué decir de los linguini con mantequilla y anchoas? Sencillez absoluta, pero ejecutada con materias primas que marcan la diferencia.
El nuevo aperitivo a 12€: patatas fritas caseras, bacalao salado y las míticas albóndigas
Hay otro detalle que mucha gente desconoce y que está haciendo furor en el barrio gracias al boca a boca, perfecto si no tienes fuerzas para enfrentarte a una cena completa pero quieres darte un capricho.
A partir de las 6 de la tarde, Osteria Lecri lanza un desafío a la happy hour: por sólo 12 euros (sí, has leído bien, con bebida incluida), te sirven una apericena que daría envidia a muchos restaurantes.
Olvídate de los cacahuetes rancios: aquí llegan a la mesa patatas fritas caseras, filetes de bacalao fritos y dorados, flores de calabacín, supplì caliente y crocchettoni.
O, si quiere sumergirse totalmente en los sabores de Roma, puede elegir elAperitivo Romano. Esta opción es un viaje místico a través de las albóndigas: cacio e pepe, carbonara, amatriciana e incluso carne hervida.
Para cerrar el círculo, una parmigiana de berenjena con roselle de alcachofa es una «pequeña obra maestra».
Una experiencia «De Core»: ambiente y servicio que marcan la diferencia
A menudo, cuando se paga poco y se come mucho, el servicio es lo primero que sale perdiendo. Camareros estresados, platos tirados en la mesa, prisas por desalojar el local. Aquí, en cambio, el tiempo parece fluir a otro ritmo, el de los stornelli romanos que ponen música de fondo sin ser nunca intrusivos.
El ambiente es moderno pero cálido, dividido en pequeñas salas que proporcionan cierta intimidad, evitando el efecto «cantina».
Pero el verdadero valor añadido es el personal. Es raro encontrar gente tan amable, educada y competente. El chico que lleva la sala y la caja, por ejemplo, se toma el tiempo de explicarte los platos, aconsejarte el maridaje adecuado y asegurarse de que todo va bien.
Cómo llegar a Osteria Lecri
Osteria Lecri te espera en dos zonas diferentes de Roma. Elija la que más le convenga, pero recuerde: siempre es recomendable reservar, sobre todo los fines de semana, porque el secreto no permanecerá así mucho tiempo.
- Local de Garbatella: situado en Via Bartolomeo Diaz, 36. Es el local perfecto si quiere respirar el aire de uno de los barrios más auténticos de Roma.
- LocalMonteverde: la dirección es Via Federico Ozanam, 92. Ideal para una velada más tranquila en una zona residencial.
Un último consejo: no se vaya sin pedir el postre. ¡La tarta de requesón y guindas es espacial!