Las luces de Milán-Cortina 2026 acaban de apagarse, dejándonos con esas ganas locas de deslizar piedras que han contagiado a millones de italianos. Pero si pensabas que para probar la emoción del «ajedrez sobre hielo» tenías que reservar un vuelo a los Alpes, estás muy equivocado.
En el corazón de Roma, a dos pasos del Coliseo, el parque Colle Oppio se prepara para acoger una novedad sorprendente: una pista de curling sin hielo, diseñada para que este deporte se pueda practicar los 365 días del año, sin importar la famosa «ottobrata romana» o el sol de agosto.
Una pista de alta tecnología para desafiar el calor de Roma.
La verdadera novedad es la tecnología que permitirá transformar un paseo por el centro en una sesión de entrenamiento olímpico. La pista de Colle Oppio utilizará una superficie sintética de última generación que simulará a la perfección el «pebble», es decir, esa rugosidad típica del hielo que permite que la piedra curve (de ahí el término curling) y se deslice con precisión.
Para los que vivís en Roma, esto significa poder empuñar la escoba y lanzar las piedras de granito durante todo el año, incluso en pleno agosto, sin tener que esperar a las vacaciones en la montaña.
La pista está diseñada para ser extremadamente técnica: no es un juguete para turistas, sino una instalación que permite perfeccionar la sensibilidad y la estrategia típicas de esta disciplina, conocida, no por casualidad, como «ajedrez sobre hielo».
Podrás ponerte a prueba con lanzamientos milimétricos en un entorno único en el mundo, combinando la actividad física al aire libre con la complejidad táctica de un deporte que premia tanto la mente como el brazo.
El proyecto «Illumina»: el deporte contra el deterioro urbano
La llegada del curling a Colle Oppio no es solo una cuestión de diversión, sino una pieza fundamental de un plan de regeneración urbana mucho más profundo. El proyecto, firmado por Sport e Salute y promovido por el Ministro de Deporte y Juventud a través del Departamento de Deporte, se llama «Illumina».
El objetivo es claro: recuperar los espacios urbanos a través de la práctica deportiva gratuita e inclusiva.
Sabemos bien que la zona de Colle Oppio ha vivido años complicados. Recientemente, la avenida Fortunato Mizzi ha sido protagonista de una intervención masiva de la policía local y de la Ama para retirar residuos y asentamientos ilegales cerca de las viviendas.
Incorporar una pista de curling en este contexto significa encender una luz (metafórica y real) sobre un cuadrante que merece ser vivido con seguridad. Como ha subrayado el director general de Sport e Salute, Diego Nepi Molineris, la idea es que el deporte se convierta en un motor de cambio social, transformando un lugar percibido como inseguro en un punto de encuentro para jóvenes, familias y aficionados.
El auge del curling: las cifras de una pasión italiana

El curling tiene una historia noble, nacida en Escocia en el siglo XVI, donde las piedras se lanzaban sobre los lagos helados. Hoy en día, esas mismas piedras son objetos muy preciados, obtenidos de un granito muy raro que solo se extraeen la isla de Ailsa Craig.
Ya no es el «deporte extraño» que se ve cada cuatro años. Es una realidad sólida que está viviendo un momento de gloria sin precedentes en Italia.
Durante los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, el interés por esta disciplina se disparó: más de 3,3 millones de italianos se quedaron pegados a la pantalla para ver los retos de la selección nacional.
En los últimos años, la Federación Italiana de Deportes sobre Hielo (FISG) ha visto crecer su presupuesto de 150 000 euros en 2016 a 900 000 euros para 2025, y los resultados comienzan a ser visibles y, a pesar del reducido número de practicantes (unos 400 afiliados en total), Italia se mantiene entre las tres primeras potencias mundiales gracias a campeones como Stefania Constantini y Amos Mosaner.
La pista de Colle Oppio se suma a esta ola de entusiasmo por este interesante deporte de invierno. Gracias a iniciativas como Curling@School, el proyecto pretende involucrar a cientos de estudiantes romanos, sacándolos de las aulas y haciéndolos deslizarse sobre una superficie que huele a futuro.
Tanto si eres un curioso como un aspirante a deportista, la revolución está servida: las piedras están listas para deslizarse a la sombra del Coliseo.