Hace poco hubo una buena noticia en el Bioparco de Roma, donde hace aproximadamente un mes nacieron cinco crías de fennec. Las crías gozan de muy buena salud y acaban de empezar la fase de destete, aunque su madre sigue amamantándolas. Ahora mismo viven a salvo en la madriguera que sus padres han cavado en la arena, un comportamiento típico de esta especie, y por el momento aún no se ha podido determinar su sexo.
La madre de las crías se llama Bella, tiene siete años y nació precisamente en este recinto romano. El padre, Rocco, tiene la misma edad que ella y llegó a Italia desde el zoológico de Cracovia en octubre de 2025. Su traslado forma parte de los programas europeos EEP, una red fundamental entre los parques zoológicos para proteger a las especies en peligro a través de la gestión demográfica, la educación y la investigación científica.
Descubriendo al fennec: el cánido en miniatura
El fennec es famoso por ser el cánido más pequeño del planeta, ya que apenas alcanza un kilogramo de peso en la edad adulta. Este pariente cercano del zorro es originario de las zonas desérticas del norte de África, desde el Sáhara Occidental hasta Egipto. Su rasgo más característico son sus enormes orejas: miden hasta 10 centímetros de largo y representan el 20 % de la superficie de su cuerpo. Estas actúan como un auténtico sistema de refrigeración para disipar el calor en el desierto y funcionan como un radar para localizar a sus presas (insectos, roedores, lagartijas) escondidas bajo la arena.

Por desgracia, la supervivencia de estos animales monógamos y territoriales está seriamente amenazada por las actividades humanas. De hecho, los fennecs son víctimas de la caza furtiva por su piel y de un cruel mercado ilegal que los explota como mascotas o como atracciones para que los turistas se hagan fotos con ellos.
El Bioparco de Roma: un compromiso con la conservación
El Bioparco, situado en una sugerente zona verde de 17 hectáreas enclavada en Villa Borghese, es mucho más que un simple zoológico. Como ha destacado la presidenta Paola Palanza, el recinto trabaja constantemente para superar el antiguo concepto de jardín zoológico, eliminando los recintos tradicionales para crear hábitats amplios que respeten la etología y la ecología de los animales. Prueba de ello es la reciente inauguración de una nueva zona de 500 metros cuadrados, llena de vegetación y cursos de agua, dedicada a dos ejemplares de lince euroasiático.
Además, para los que queráis disfrutar del parque en un ambiente mágico, hasta el 1 de agosto de 2026 está en marcha la iniciativa de verano que, todos los viernes y sábados, amplía el horario de apertura hasta las 21:30. Esto te permite observar a los animales al atardecer, escuchar las historias de los cuidadores y disfrutar de un aperitivo en los locales de restauración del parque, como el Oasi del Lago o el Caffè del Parco.