También en Roma, sobre todo en las horas punta de las líneas A, B y C, la cuestión de la convivencia civilizada a bordo de los vagones es fundamental. Inspirándose en las recientes campañas de sensibilización de Metro de Madrid, surge una indicación para todos los viajeros: nunca se debe llevar la mochila a la espalda. ¿Por qué quitarse la mochila? Según promueve la compañía de transporte madrileña, llevar la mochila a la espalda no es solo una cuestión de espacio, sino de respeto hacia los demás.
Estos son los puntos clave de la petición madrileña

La mochila a la espalda aumenta el volumen corporal de forma invisible para quien la lleva, con el riesgo de golpear involuntariamente a los demás pasajeros con cada movimiento o frenada. Por lo tanto, ayuda a mantener la libertad de movimiento.
Está terminantemente prohibido (y es incivilizado) ocupar un asiento con bolsos o mochilas, especialmente cuando podrían ser útiles para personas mayores, mujeres embarazadas o pasajeros con movilidad reducida. Aunque el vagón no esté lleno, colocar la mochila en el suelo entre los pies evita crear una barrera visual y física, lo que hace que el viaje sea más fluido para todos.
Seguridad y civismo en el metro
Quienes viven en Roma saben que los robos en el metro pueden ser frecuentes, a pesar de que hay fuerzas del orden vigilando las líneas. No en vano se ha creado la aplicación «Pickpocket alert» para señalar a los carteristas y localizar en el mapa los lugares afectados.
El metro de Madrid responde a esta preocupación diciendo que, al colocar la mochila entre los pies o llevarla en la mano delante de ti, permanece bajo control visual constante sin invadir el espacio vital de los demás ni bloquear el paso en los pasillos. No se trata de bolsos, sino de mochilas y equipaje.