Roma ocupa apenas el puesto 83 de 107 provincias italianas en cuanto a la calidad de vida de los jóvenes, según «Il Sole 24 Ore». Sin embargo, en la clasificación paralela dedicada a los mayores de 65 años, la capital ocupa el tercer puesto en Italia. Dos destinos opuestos en los mismos barrios.
Hay una Roma que acoge a los mayores mejor que casi cualquier otra ciudad italiana, y otra que pone en apuros a los veinteañeros. No es una forma de hablar: es lo que confirma, con cifras en la mano, la nueva encuesta de «Il Sole 24 Ore» sobre la calidad de vida.
En el estudio más reciente sobre la calidad de vida de los jóvenes en Italia (el grupo de edad de 15 a 35 años), presentado en el Festival de la Economía de Trento, Roma se queda en el puesto 83 de 107 provincias, con 442 puntos.

A la cabeza están Bolzano, Trento y Gorizia, y las veinte primeras posiciones son todas del norte.
Sin embargo, en la clasificación dedicada a los mayores de 65 años, la misma Roma ocupa el tercer puesto en Italia, solo por detrás de Trieste y Trento y por delante de Milán.

Dos Italia que conviven, en un contraste gritante.
Trabajo, alquileres y una sensación generalizada de inseguridad: qué es lo que pesa (y qué es lo que, por el contrario, funciona) en Roma

Lo que más perjudica a los jóvenes son, sobre todo, los de siempre. Los alquileres, ante todo: a nivel nacional, los alquileres se llevan de media el 28 % de los ingresos disponibles, y Roma está entre las ciudades donde ese porcentaje es más alto.
Luego está la falta de instalaciones deportivas,una alta sensación de inseguridad y el número de accidentes de tráfico. Y, de fondo, la mayor dificultad de todas: conseguir la independencia económica.
Pero no todo es negativo
La capital saca buenas notas en servicios de ocio a los que se puede llegar andando yen la oferta cultural —esa parte de la ciudad «al alcance del barrio» que los jóvenes realmente viven—.

Hay, además, un pequeño consuelo estadístico: no es un problema exclusivo de Roma. La clasificación premia a las pequeñas provincias del norte, mientras que las grandes ciudades van un poco a rastras: Milán ocupa el puesto 50, Turín el 46, Venecia el 63 y Nápoles, nada menos que el 104.
A los jóvenes les preocupan el trabajo, los alquileres y la educación, y en estos aspectos las grandes ciudades y todo el centro-sur parten en desventaja.

Un último dato que cambia un poco la perspectiva. Junto a la encuesta, un sondeo de Eumetra-Fundación Fair revela que cuatro de cada cinco jóvenes italianos dicen estar satisfechos con su vida, y que sus prioridades ya no son el dinero ni el trabajo, sino la salud mental, las relaciones y el tiempo libre.
La clasificación mide las condiciones estructurales de una ciudad (alquileres, servicios, oportunidades), no la felicidad de quienes la habitan. Y en ese aspecto, quizá, Roma todavía tiene alguna baza que ningún índice consigue tener en cuenta.