A poco más de una hora del frenesí de la capital, existe un lugar donde la realidad se difumina en la imaginación y las paredes de las casas dejan de ser simple cemento para convertirse en páginas de un libro abierto. Hablamos de Sant’Angelo di Roccalvecce, una pequeña aldea en la provincia de Viterbo que, en los últimos años, ha sabido reinventarse por completo, ganándose el sugerente sobrenombre de «país de los cuentos de hadas».
¿Por qué se llama el País de los Cuentos de Hadas y qué ver?
La historia de este pueblo no siempre ha sido colorida. Al igual que muchos pequeños centros de la Tuscia, Sant’Angelo corría el riesgo de caer en el olvido y la despoblación. El cambio llegó en 2016 gracias a la iniciativa de la Asociación Cultural Arte y Espectáculo (ACAS), que decidió apostar por la creatividad para dar nueva vida a las silenciosas callejuelas. La idea era tan simple como ambiciosa: transformar el pueblo en una galería de arte al aire libre dedicada a la literatura fantástica.
Hoy en día, pasear por el pueblo significa encontrarse con gigantografías que representan a los personajes más emblemáticos de nuestra infancia. No es raro doblar una esquina y encontrarse cara a cara con el Principito cuidando su rosa, o ver la sonrisa pícara del Gato de Cheshire que observa a los transeúntes desde lo alto de una fachada. Desde las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas hasta la casita llena de dulces de Hansel y Gretel, cada obra está diseñada para integrarse armoniosamente con la arquitectura rural del lugar.

En este rincón del Lacio, la narración no solo se realiza a través de las palabras, sino también a través de los vibrantes colores de los artistas que han transformado un pueblo casi olvidado en un destino turístico de importancia internacional.
Más allá de los murales: un proyecto en desarrollo El éxito de Sant’Angelo no se limita a la pintura
El proyecto urbanístico está en continua evolución y tiene como objetivo enriquecer la experiencia de los visitantes con: instalaciones escultóricas que hacen que el recorrido sea tridimensional; mosaicos de coloresque decoran rincones ocultos y placitas; detalles artesanales que evocan temas fantásticos en cada detalle del mobiliario urbano.
Para quienes no se conforman con un breve paseo, la visita puede extenderse al llamado «Sendero de los Castillos de Cuento de Hadas». Se trata de una ruta de senderismo que conecta Sant’Angelo con los municipios vecinos, lo que permite combinar la pasión por el arte con la del senderismo y el descubrimiento de los castillos que salpican la zona de Viterbo.