Parecería una excursión fuera de la ciudad, pero no lo es. De hecho, nos encontramos en uno de los municipios de Roma, entre teatros milenarios y mosaicos intactos. Mientras la multitud de turistas se agolpa en las callejuelas del centro histórico y en las interminables colas del Coliseo, existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido de una forma diferente, más silenciosa y salvaje.
Por eso deberías visitar Ostia Antica
En el corazón de la costa romana se alza Ostia Antica, una auténtica ciudad imperial conservada bajo un denso manto de pinos marítimos. Con sus 150 hectáreas de extensión, de las cuales gran parte aún está por desenterrar, este yacimiento representa una de las zonas arqueológicas más grandes del mundo junto con Pompeya, ganándose el sobrenombre de «Pequeña Pompeya del Lacio».
Ostia Antica no es un simple museo al aire libre, sino un ecosistema donde la arqueología se funde con la naturaleza. Caminar por el Decumano Máximo significa pisar los adoquines originales por los que pasaban las mercancías destinadas a la Urbe.
El encanto de Ostia reside en su cotidianidad conservada. No solo se visitan grandes monumentos conmemorativos, sino la vida real de los romanos de hace dos mil años.
- El Teatro Romano: todavía se usa hoy en día para espectáculos de verano, tiene capacidad para miles de personas y ofrece unas vistas impresionantes de toda la excavación.
- Las insulae y las tabernas: entrar en el thermopolium (el antecesor de nuestros bares) de la Via di Diana te permite ver aún la barra de mármol y los frescos que anunciaban los platos del día.
- Los mosaicos de las corporaciones: una inmensa plaza donde los suelos de teselas blancas y negras narran, a través de dibujos de barcos y delfines, el comercio marítimo que convirtió a Roma en una superpotencia.
La zona de Ostia Antica es el destino perfecto para quien busca una «escapada» regeneradora. Los visitantes pueden perderse por las callejuelas secundarias, descubrir pequeños patios escondidos o sentarse en las gradas del teatro a leer.

Información útil
Hoy en día se puede llegar fácilmente al yacimiento con el trenecito de la línea Roma-Lido, lo que lo convierte en la alternativa ideal para quienes quieren descubrir la grandeza del Imperio Romano sin el estrés del turismo de masas.
No te pierdas el Parque Arqueológico (entrada a 18 euros para visitar las excavaciones y el museo), el Castillo de Julio II (de pago) y el casco antiguo de Ostia Antica (muy pintoresco).