A unos pasos de Campo de’ Fiori, entre la calle de Grotta Pinta y la plaza del Biscione, se abre un pasaje cubierto por el que mucha gente pasa sin imaginar lo que esconde. Sus paredes y su bóveda están decoradas con querubines y guirnaldas; su historia, en cambio, se remonta a más de dos mil años atrás, hasta el Teatro de Pompeyo. Aquí, según cuentan las crónicas, en 1796 una Virgen habría movido los ojos.
¿Qué hay en el Passetto del Biscione?
Un pasadizo vinculado al Teatro de Pompeyo
Hoy en día, el Passetto une la calle Via di Grotta Pinta con la plaza Piazza del Biscione, pero el recorrido tiene orígenes mucho más antiguos: en la época romana unía la cavea del Teatro de Pompeyo con el exterior. El teatro, inaugurado en el año 55 a. C., se alzaba precisamente en esta zona; más tarde, la familia Orsini construyó su palacio sobre sus ruinas.
Frescos que hay que buscar con la mirada
Levanta la vista mientras cruzas el pasillo: tras la restauración a cargo del Centro de Estudios Cappella Orsini, han vuelto a quedar a la vista los colores de los frescos, con querubines y guirnaldas que decoran las paredes y la bóveda. Un detalle inesperado en el laberinto de calles que rodea Campo de’ Fiori.
La Virgen que, según se dice, movió los ojos
En 1796, según fuentes históricas recogidas por Roma Capitale, la imagen de la Virgen de la Leche, que se guardaba en una capilla dentro del pasadizo, habría movido los ojos. La noticia llamó la atención de los fieles y, tras el episodio, el pasadizo se cerró con un muro, dejando dos aberturas para permitir el paso. La imagen milagrosa fue luego robada o se perdió.
La Virgen estaba tan escondida que para encontrarla había que buscarla entre los callejones. De ahí, según Turismo Roma, habría surgido la expresión romanesa «buscar a María por Roma». La imagen que hoy se conserva en la cercana iglesia de San Carlo ai Catinari es una Virgen de la Misericordia atribuida a Scipione Pulzone; en el pasadizo se puede ver una copia.