Roma ofrece una nueva y valiosa oportunidad para sumergirse en la refinada atmósfera del siglo XVIII. Las Galerías Nacionales de Arte Antiguo han anunciado una iniciativa especial dedicadaal Apartamento del Siglo XVIII situado en el interior del Palacio Barberini: cada primer sábado del mes, los visitantes podrán acceder a estos espacios exclusivos a través de visitas guiadas gratuitas, previa compra de la entrada normal.
El apartamento redescubierto
Estos espacios no son simples salas de exposición, sino un testimonio vivo de la vida aristocrática de la época. Queridos tenazmente por la princesa Cornelia Costanza Barberini y el príncipe Giulio Cesare Colonna di Sciarra, los locales reflejan el gusto decorativo y la opulencia de una de las familias más influyentes de la historia romana. Las visitas, programadas en dos turnos (a las 11:00 y a las 12:00), permiten admirar muebles y decoraciones que conservan intacto el encanto del «siglo de las luces». Dada la particularidad de los espacios, se recomienda encarecidamente reservar escribiendo a: gan-aar.settecento@cultura.gov.it.
La historia de los edificios a lo largo de los siglos

Es importante recordar que las Galerías Nacionales de Arte Antiguo constituyen un único organismo museístico, aunque distribuido entre el Palacio Barberini y el Palacio Corsini. Las dos sedes tienen historias profundamente diferentes: el Palazzo Corsini se convirtió en museo nacional ya en 1895, conservando una pinacoteca histórica casi intacta. El Palazzo Barberini, inaugurado como museo solo en 1953, nació de la necesidad de albergar las crecientes colecciones estatales derivadas de adquisiciones ilustres, como las procedentes del Monte di Pietà, de la Colección Chigi o de la generosa donación Hertz.
A diferencia de la colección Corsini, el patrimonio original de los Barberini sufrió graves pérdidas a lo largo de los siglos, como cuenta Roma Capitale. Un momento crítico fue 1934, cuando un decreto real autorizó la venta de numerosas obras. El Estado solo consiguió salvar un pequeño núcleo, hoy identificable por la letra «F» (seguida de un número) colocada en los marcos. Un ejemplo famoso es La Fornarina de Rafael, catalogada como F1.
Mientras que el Palazzo Corsini mantiene la estructura de una pinacoteca del siglo XVIII, el Palazzo Barberini sigue un orden cronológico que acompaña al visitante desde el siglo XIII hasta el XVIII. La colección cuenta con nombres de renombre mundial. El museo no se limita a lo que es visible. Una parte significativa del patrimonio se conserva en depósitos equipados por razones de conservación o seguridad, con rotaciones periódicas que permiten la protección de objetos delicados. Además, muchas obras de las Galerías se encuentran actualmente en «préstamo permanente» en las más altas instancias del Estado, decorando ministerios y embajadas como símbolos de la cultura italiana.
Dónde: via delle Quattro Fontane 13. La entrada completa para visitar el Palazzo Barberini cuesta 15 euros (cerrado los lunes). Lo mismo ocurre con el Palazzo Corsini.