Mudarte al Reino Unido, o incluso solo pasar una temporada en Escocia o en Inglaterra, suele suponer un fascinante «choque cultural». ¡Y no hablamos solo de conducir por la izquierda o de acostumbrarte al té con leche! A menudo, las diferencias más sorprendentes se esconden precisamente entre las cuatro paredes de casa, donde la arquitectura interior y la distribución de los espacios reflejan siglos de costumbres, un clima lluvioso y normas de construcción muy diferentes a las nuestras.
Casas italianas vs. casas en el Reino Unido
Empecemos por el auténtico corazón de la casa. Una de las primeras cosas que nos deja perplejos a los italianos es la ubicación de la lavadora. Mientras que…
Las normas del baño
El motivo no es una extraña elección de diseño, sino una cuestión de seguridad: las estrictas normas eléctricas británicas prohíben la presencia de enchufes estándar en los baños (solo se permiten si están a más de 3 metros del perímetro de la ducha o la bañera), con la única excepción de los enchufes de muy bajo voltaje para las maquinillas de afeitar.
Merece una mención especial un pequeño detalle del baño que deja a cualquiera desconcertado: los grifos. Allí donde damos por hecho un cómodo mezclador para regular la temperatura del agua a nuestro gusto, muchos lavabos británicos siguen defendiendo con orgullo el sistema de dos grifos separados, uno para el agua caliente y otro para la fría.
¿Dónde secar la colada?
Y una vez lavada la ropa, ¿cómo se seca? Olvídate de los clásicos tendederos de trípode que se ponen al sol en el balcón. El espacio reducido y la lluvia frecuente han agudizado el ingenio británico. En muchísimas viviendas, sobre todo en los tradicionales y altos pisos escoceses (los famosos «tenements»), es muy común el tendedero de techo, conocido como «pulley airer» o «Sheila Maid». Se trata de una estructura robusta de listones que, mediante un sistema de poleas, se iza hacia arriba. Esta ingeniosa solución libera espacio en las habitaciones y aprovecha el movimiento natural del aire caliente hacia arriba para secar la ropa rápidamente, manteniéndola cómodamente a resguardo de las inclemencias del tiempo.
Suelos y ventanas

Si nos desplazamos a otras habitaciones, tus pies notarán enseguida otra gran diferencia. Si en Italia los suelos de cerámica, mármol o parqué son motivo de orgullo por su frescor en verano y lo fáciles que son de limpiar, al otro lado del Canal del Canal de la Mancha reina la moqueta ( la famosa «carpet»). Ya estés en Londres o en Edimburgo, la moqueta es muy apreciada por la sensación de calidez e intimidad que transmite en un clima a menudo riguroso. No te sorprendas si la ves por todas partes: en los dormitorios, en los pasillos, en el salón e incluso en las escaleras. Hasta hace unas décadas, era incluso habitual tenerla en el baño, una costumbre que hoy en día está desapareciendo por razones de higiene.
Por último, incluso el simple gesto de abrir una ventana es una experiencia diferente. Las ventanas inglesas y escocesas casi siempre se abren hacia fuera o se deslizan hacia arriba como una guillotina, pero lo que más llama la atención es la ausencia total de mosquiteras y persianas. Para nosotros, las mosquiteras son imprescindibles para sobrevivir al verano, pero en el Reino Unido las temperaturas nunca han favorecido la proliferación de mosquitos hasta el punto de que sea necesario instalarlas de forma fija (a pesar de los famosos mosquitos «midges» de la campiña escocesa).
Además, olvídate de cerrar las contraventanas para dormir a oscuras: las casas británicas no las tienen, y confían la privacidad y la oscuridad exclusivamente a unas cortinas interiores pesadas y gruesas, las llamadas «blackout curtains».
Es fascinante descubrir cómo, detrás de cada pequeña rareza doméstica, se esconden historias de clima, tradiciones y mucha practicidad local.